Mujer cervecera acusada de brujería. todosobrecerveza

La mujer cervecera acusada de brujería

De la cerveza al vino

Antaño, la mujer que se dedicaba a conciencia a la fabricación de cerveza fue considerada hechicera y sacerdotisa. Eso sí, desde un punto de vista positivo. Un papel preponderante en la Europa pagana. Pero con la cristianización de Europa, perdió poco a poco ese rol. La mujer cervecera llegó incluso a ser acusada de brujería por los cristianos. Pero no adelantemos acontecimientos.

La Galia había sido en tiempos una región eminentemente cervecera. Con la conquista romana, los galos se fueron decantando paulatinamente hacia el vino. Los mercaderes y los miembros de las élites galas comenzaron a cambiar esclavos por ánforas llenas de vino. La cerveza fue relegada a la bebida que trasegaban las clases menos favorecidas. Que eran la mayoría. La mujer cervecera dejó de tener tan alta consideración. Su círculo se redujo a la elaboración de cerveza en un entorno estrictamente familiar.

Pero no todos los pueblos conquistados o en contacto con los romanos aceptaron de tan buen grado la sustitución de la cerveza por vino. Algunos, como los nervios y suevos, se negaron a importar vino. Para ellos esta bebida procedía de un mundo, el mediterráneo, radicalmente distinto al suyo. Y le acusaron de ablandar la recia idiosincrasia germánica.

El cristianismo se extiende por la Europa pagana

Cuando el Imperio romano cayó, o al menos se derrumbó su estructura organizativa en Occidente, una ola conquistadora se abatió sobre los paganos nórdicos. El cristianismo comenzó a imponerse lentamente a Odín, Thor, Loki, Freya y compañía. La Iglesia combatió las prácticas “bárbaras” con denuedo. A finales del siglo X, había logrado penetrar hasta en los más rincones más irredentos, como Dinamarca o la península escandinava.

Aunque todavía la mujer cervecera siguió fabricando sus potingues, ya solamente lo hacía en el ámbito doméstico. Se acabó aquello de la mujer cervecera, sacerdotisa y hechicera. Y la que se salga del nuevo guion escrito por el cristianismo, correrá el peligro de ser culpable de practicar la brujería. ¡Lo que faltaba! ¡La mujer cervecera acusada de brujería! ¡Y todo por hacer el bien a toda una comunidad! Porque no me negarán que fabricar cerveza es bueno desde todos los prismas posibles.

Dios aprieta pero no ahoga, dice un dicho popular. Con el desarrollo urbano y de los mercados regionales, la mujer cervecera tradicional encontró un nuevo lugar en el mundo. No obstante, el mundo pagano se resistía a desaparecer. Sobre todo en el espacio rural.

La cerveza había sido fabricada, ofrecida y consumida durante las tradicionales libaciones rituales, en ocasiones presididas por sacerdotisas. En las ciudades y en los albergues que jalonaban los caminos medievales se vendieron y bebieron ingentes cantidades de cerveza. De una cerveza que siguieron fabricando mujeres.

La mujer cervecera en el ámbito alemán

En Inglaterra y el mundo alemán, la mujer cervecera continuó durante mucho tiempo ejerciendo su papel preponderante en la fabricación de tan delicioso brebaje. En Alemania la mujer conservó el derecho a la propiedad de los utensilios para la elaboración de la cerveza. Incluso le fueron transmitidos independientemente de los bienes del padre o del marido.

En las ciudades de la nórdica Liga Hanseática, la “mujer cervecera” fue rápidamente sustituida por el “hombre cervecero”. Un buen ejemplo de la pérdida del papel principal que tuvieron las mujeres cerveceras en tiempos remotos es Katharina von Bora. Fue una monja católica alemana que se convirtió al protestantismo. Era la cervecera “titular” de su convento. Pero se casó con Martín Lutero. A partir de su matrimonio con el Reformador, continuó fabricando cerveza, pero en exclusiva para su marido. O para la familia…

La mujer cervecera en las Islas Británicas

En las Islas Británicas, aunque habían abrazado el cristianismo, la mujer cervecera mantuvo una importancia muy similar a la de tiempos paganos. ¿Por qué? Porque se mantuvieron muy enraizadas en el pueblo las fiestas agrarias, restos de antiguas tradiciones. Eso sí, matizadas por la cristianización. Una capa de barniz muy delgada en los ambientes rurales. Algunas de estas festividades fueron la Mid-summer ale, lamb-ale, bride-ale o la burial-ale. En estos eventos se consumían barriles y más barriles del ale que elaboraba la mujer cervecera, a veces acusada de bruja por los cristianos. El ale es la denominación común para las cervezas de fermentación alta, en contraposición a las de fermentación baja, las lager.

El proceso de elaboración de las ale por las mujeres cerveceras británicas fue vigilado muy de cerca por la siempre suspicaz Iglesia. Y es que en ocasiones los rituales cerveceros se asemejaban demasiado a las odiadas prácticas paganas. Pero con el tiempo, la situación fue cambiando.

Según transcurría inmisericorde la Edad Media, las tabernas y mesones se multiplicaban por doquier en las islas. La mujer se convirtió en el ama del mesón o taberna. Su particular idiosincrasia pasó al acervo cultural a través de de grabados, canciones e incluso caricaturas. Las autoridades además promulgaban edictos, sometiendo a severas reglamentaciones la calidad y cantidad de las ales elaboradas y que eran vendidas en tabernas y mesones al público.

Las ale-wives

Durante la Edad Media la ale-wife, la mujer cervecera, era susceptible de ser acusada de brujería. Aunque no fuese así, algunas sí fueron inculpadas por cometer fraude respecto a la cantidad y calidad del ale. Cuando el río suena, agua lleva. Y cuando se regula repetidamente sobre algún turbio asuntillo, no parece una invención de los legisladores. Más bien una mala práctica que hay que tratar de atajar a base acogotar al personal. También se acusó a las ale-wives de envenenar a los clientes para robarles. Sirvieron como chivos expiatorios en una época de grandes conmociones.

La fabricación del ale se fue profesionalizando con el tiempo. Y fue absorbida íntegramente por el sexo masculino. Hacia 1470 aparecen en Londres los primeros barriles de bere, la cerveza flamenca aromatizada. Una cerveza fabricada con lúpulo y especias. La lucha entre fabricantes de ale y bere estaba servida. La ale-wife salió bastante escaldada en esta feroz contienda.

Cuando la fabricación de cerveza se hizo industrial, las ales-wives quedaron relegadas al papel de meras expendedoras de jarras o pintas. La cerveza se bebía en la taberna, pero también se podía llevar a casa. Mother Louise fue una ale-wife de Oxford tan célebre por su ale como por su trasnochada indumentaria, ya muy demodé cuando la buena mujer falleció en 1678.

Todo esto sucedía en Inglaterra. En Escocia e Irlanda el paso a la fabricación industrial de cerveza fue más lento. Todavía en el siglo XVIII encontramos célebres ale-wives como Catherine McBean, Agnes Haldane, Amelia Taylor o Frances Sprot. Incluso en el siglo XX las señoras C. Flett y J. Fraser fabricaban cerveza artesanalmente en Stromness y Cumiestown.

El tiempo de la mujer cervecera acusada de brujería había sido superado por completo. ¡Por fortuna para todos!

Por Diego Salvador Conejo

Nota: la imagen que ilustra este artículo es la de Mother Louise.

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